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| RECONSTRUCCION Nuevo CD + DVD Ya la venta |
El 18 de marzo, Deluxe desplegó nuevo álbum, DVD y gira. Es su mayor reto hasta la fecha incluso para él -nuestro máximo especialista en desmarques. Contra todo pronóstico Deluxe emite no solo las imágenes de su consagración oficial en La Riviera -la esperada crónica en DVD de aquella noche triunfal (24-11-07)-, sino todo un nuevo álbum y además, con regalos exclusivos. El mas difícil todavía. Dos discos en un año y para colmo, sorpresa. Porque Reconstrucción no es precisamente el bonus-disc presumible con los temas filtrados gratis en su web, sino otro golpe de audacia. El flamante e imprevisto nuevo álbum de este genio prolífico al que, obviamente, se la suda bastante la crisis y la precariedad de la industria. Un reto innecesario que le honra y muestra el perfil temerario del artista -¿quién dijo Prince?-. Más aún, en estos tiempos donde nadie arriesga nada que no juegue sobre seguro. El es así. Contracorriente. Y lo más encomiable: pocos como él están dotados de esa increíble fecundidad en permanente ebullición y capacidad de desafío. Reconstrucción es el ajuste de cuentas definitivo con un pasado hostil, ingrato, del que cuesta despegarse. Un poco, el colofón obligado al Fin de un viaje… La conclusión. Una terapia de choque para enterrar por fin dos traumáticos años surcados de caras, personas concretas y situaciones profesionales que aparecen nítidas en el tema central. Un maravilloso flashback –por cierto- en la mejor vena Byrds y sin duda otra de sus grandes canciones. Varios de estos temas son espiritual y físicamente simultáneos al Fin de un viaje…, un disco inicialmente ideado como doble. Descartada esa idea, Deluxe decidió distribuir gratis en su página una nueva canción cada mes. 5 de esas canciones se recogen ahora junto a otras 9 absolutamente inéditas, nacidas en estos meses de giras y superaciones. Reconstrucción incluye así 14 temas oficiales mas un bonus-track final, uno de los dos curiosos instrumentales del disco. El otro es un deliciosos e insólito interludio, Xoel-Morricone (Paseo en bicicleta por la Playa de Riazor). Aunque los temas no fueron pensados para un disco unitario, su cariz reflexivo y taciturno le otorga rasgos comunes de los que se aleja finalmente en las composiciones mas recientes como el tremendo Adiós corazón. Un single perfecto con un fulminante inició de soul poderoso y su malévola ironía de rock neoyorquino que, en un mundo ideal, marcaría el encuentro definitivo de Deluxe con el gran público. Yo quería hacer una especia de White Album donde todas las ideas tuvieran cabida (Xoel) La edición digital tendrá a su vez premio opcional. Otros 15 tracks exclusivos. Versiones acústicas, maquetas, las 3 canciones del mes no incluidas en el CD oficial y 4 temas en audio del directo de La Riviera. El álbum se presenta en edición especial limitada de 5.000 unidades. Enfundado en formato doble. CD+DVD. Cada uno de los discos viene dentro de un desplegable en cruz, con libreto, créditos y comentarios. El primero es solo audio: el CD de Reconstrucción. El segundo, imágenes. Un DVD dividido en tres secciones. La 1ª cubre buena parte del concierto de La Riviera. La 2ª, el especial Piano Bar Sessions, en blanco y negro; completo, excepto el Hallelujah! de Leonard Cohen.. Y la 3ª, los tres últimos clips del disco. Colillas en el suelo, Tendremos que esperar y Réquiem. Una vez más. Sin previo aviso. Deluxe se lanza al vacío. A su disco más personal, lírico y, desde luego, clásico, de su imprevisible trayectoria. Un álbum que golpea autenticidad. Que delata al personaje real. En ese proceso personal al que el título alude. En Reconstrucción hay piezas breves que son puro folk lorquiano (Quemas); punzantes caramelos agridulces con sabor americano (Días fríos); crónicas de piano a lo Randy Newman (De vino y espejos); vientos en plan Love (Y si aguanto un poco más); secuelas de De tanto callar, con deliciosos quiebros vocales (El cielo de Madrid); armónicas y acústicas próximas a Lovely Luna, pero también rock infeccioso con sólidos fuzztones (Pájaros negros). Frases certeras: ganar es cosa de dos y señales de cambio… Reconstrucción marca el fin de un ciclo. Cierra una etapa de transición y enfoca quizás no muy lejanos horizontes abiertos. Un as de la manga. Chapeau. Cerrando el círculo. Reconstrucción revela otra apuesta intrépida para un músico que no se parece a nadie. Deluxe es el atípico artista que te lo pone difícil. Como los más grandes es alguien con universo propio. No busques referencias en su música -que las hay, claro-. Porque él es ahora la referencia. El modelo a imitar. Y no solo entre los nuevos gladiadores indies. El pop oficial es también permeable a sus hallazgos y a su encanto personal –la lista de amistades famosas que atesora es mas que elocuente -. Deluxe es hoy referencia obligada. Por su música, sí, pero, más curioso, también por su estrategia. No sé si él lo sabe pero en los corrillos musiqueros todo el mundo envidia su pasmosa habilidad para saltar del trampolín indie al circuito ¿profesional? sin peder un ápice de lo más cotizado: credibilidad. ¿Cómo lo ha hecho? Con una férrea dosis de riesgo, control de cada paso, estajanovismo y talento. Una fórmula inusual en un país de talentos vacuos y músicos festeros dados a la autocomplacencia. En apenas 6 años ha pasado de pionero anónimo a portavoz involuntario de esa nueva generación que, como su inteligente público, Guapos y Pobres, ilustra el signo de los tiempos de una sociedad precaria.. Llegó a Madrid con la década. Con su espigada figura, esa desgarbada elegancia que delata su ascendencia mod -bueno, en cuanto a sus añejas chaquetas habría algo que decir…- y un puñado de canciones que inauguraban lo que algunos definimos como La Revolución de Los Colores. Su primer álbum albergaba Looking Through The Hole , la conjunción perfecta de Chemical Brothers y el Revolver de los Beatles. Psicodelia, burbujas y sitares entre citas a los Smiths y lirismo taciturno camuflado luego de énfasis soul y chispeante electrónica para su segundo, If Things Were To Go Wrong – definitivamente, los títulos no son lo suyo-. Ya lo he contado: describir el impacto inicial de aquel tremendo Que No es misión inútil. Algunos se rieron cuando cité a Juan y Junior y Primal Scream al estrenarla en Radio 3 pero Xoel sabía de que hablaba. Era el momento. La industria aun vendía discos y Que No se convirtió en el himno imprevisto del verano. Fue el artista 2003. Un sueño. Vendió cerca de 30.000 copias, cifras impensables hoy y la canción se aupó al número 130 entre las 200 más votadas de la historia del pop español. Era el nuevo gurú de la modernidad, coronado en los más prestigiosos festivales, Benicassim etc. Había nacido la nueva estrella indie de los 2000. En pleno subidón Xoel tuvo la osadía de fraguar el reto. El desmarque. Y cuando el mundo esperaba otro arrebato de pirotecnia, él optó por el suicidio aparente de cantar en castellano desertando de los chips digitales para iniciar el camino en el que hoy viaja. Un concepto inédito y elástico capaz de arropar la enciclopedia musical y emocional que bulle dentro. De nuevo por delante. Los jóvenes… venían a ser la versión española -por fín- de los ritmos y fantasías foráneas que nos apasionaban y que nadie por aquí imaginaba siquiera. Además, estrenaba formato: el de un nuevo diseño de disco de autor. Era un álbum de transición. Un audaz salto al vacío que descubría finalmente al personaje. Un Deluxe tal vez sobreactuado -demasiada niebla interior- entre oscuras reflexiones como Cientos de Mentiras que delatan el efecto mediático del 11 M. Visto hoy, queda como un notable ejercicio de aprendizaje poético. Pero bajo sus altibajos se intuía ese fascinante universo cuya plenitud explota en esa bestialidad de disco que es Fin de un viaje infinito… Por fin Deluxe en estado puro. Un genio con visión propia. Con esa voz ya inconfundible de cuchillo y terciopelo y una música que crece como Arcade Fire (Réquiem); que integra sin querer a Nino Bravo, Otis Redding , Al Green, Aute, Leonard Cohen, Bowie, glam o Phil Spector pasado por Raveonettes. Eso y mil cosas más en un universo proteico, sin parecido alguno, lleno de entusiasmo y estribillos. De canciones increíbles y, lo mejor: sinceras. Con esa maravillosa sensación de saber que te hablan de sentimientos reales, de vivencias comunes, de biografía, como puedes intuir en No es mi primera vez, otro himno a descubrir para un músico crecido entre el público y que maneja como nadie las claves del directo. Como un encubierto director de orquesta. Como los grandes tímidos: un monstruo de la escena. La noche de la Riviera (24-11-07) fue justo eso. El triunfo final de la empatía, de la verdadera comunicación. El concierto total. La emocionante recompensa a 15 años de esfuerzos juveniles. Además de un cálida reunión de amigos: Budiño, Julián López (Muchachada Nui) Josele Santiago, Amaro Ferreiro, Eladio, Sara (Rubia) Juan y Eva (Amaral). Una noche histórica que ahora se reactiva en formato digital (DVD). Personalmente es un seductor nato. Si le das pie aparece el conversador pasional. Ingenioso e irónico. Pero es, como su música, orgulloso y frágil. Como un Pascal gallego con esa duda metafísica tan atlántica. Un tipo humilde que oculta su tremenda superioridad moral y musical. Una precoz erudición que apenas desvela en entrevistas especiales o en su círculo privado. Sabe que dejó atrás las veleidades del momento para revelarse atemporal. Es su gran apuesta y funciona. Atención: estamos ante un genuino corredor de fondo. Ha llegado no solo para quedarse sino para ejercer de guía. Puede hacer cualquier cosa. Un gran disco de pop, de soul, de electrónica, de lo que le venga en gana. Lo ha demostrado. De momento sigue escribiendo fantásticos himnos pop en ese viaje infinito plagado de sorpresas como este inesperado Reconstrucción que cierra el círculo mirando atrás sin complejos pero pidiendo pista nueva hacia un futuro abierto. Y sorprendente. Seguro… |
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