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Lne.es » TV y Espectáculos Música El trono vacío (Deluxe en Oviedo)
Un momento del concierto. nacho orejas
MULTIMEDIA Fotos de la noticia MANOLO D. ABAD Xoel López está a punto de ser bendecido por los dudosos honores que hacen grande a la Primera División. Ha dado ese último salto, el que distingue a los creadores consagrados de los simples, y en casi dos horas ha mantenido el nivel mínimo para ser entronado como la gran esperanza. No vamos a añadir ni indie, ni alternativo, puesto que Xoel y los suyos, desde el principio, trabajan sobre las (buenas) convenciones del pop más clásico que, ahora a la fuga, resulta como si de algo especial habláramos. Pop digno, clasicote, aseado, con tantas y tantas influencias que a cada paso las descubrimos, Deluxe quiere ser ese alternativo que, en realidad, es tan convencional como lo pudieron ser tantos y tantos ejemplos. Abrió con la neilyoungniana «Dicen», y toda su primera parte discurrió sin grandes alardes, excepto ese temazo que es «El amor no es lo que piensas», lo mejor del lote sin discusión. Tres cuartos de hora después, se descubre su fijación por los sixties de completa y lustrosa banda, Xoel se muestra en solitario. Pero es en el tramo final donde enganchan «Resurrección» con «Réquiem (No fui yo)» y un significativo homenaje a los «Beatles» («Ticket to ride»), donde se descubre su fijación por los sixties de base Who sin que su público se pueda dar cuenta. La apoteosis de la ciudad del silencio le lleva en volandas, y algunos echamos de menos un patio de butacas reversible... Se acaba el generoso bis de cuarenta y cinco minutos, y uno sigue echando de menos el riesgo que otros más atribulados alumbraron... Y como en una mala película, les echamos de menos, les echamos en falta, y hasta es posible que, en una ciudad tan adormilada, no vuelvan. Quién sabe. Pasaron algunos más dotados («La Habitación Roja», «Atom Rhumba»...), pero no llegaron.
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